martes, 30 de septiembre de 2014

Ciudadanos Libres Unidos (CILUS) critica enérgicamente la nueva ley de caza de Castilla-La Mancha

 NOTA DE PRENSA


Pedro Schwenzer, Secretario General de CILUS: “El gobierno popular castellano-manchego se desentiende de los criterios modernos de protección medioambiental y contraviene las normativas europeas en materia de caza.”
Madrid, 29 de septiembre de 2014.- La sorprendente aprobación de la nueva Ley de Caza de Castilla-La Mancha por el gobierno popular es una nueva muestra de la nula sensibilidad del partido gobernante en materia de medio ambiente y protección de la naturaleza y responde, sin duda alguna, a intereses económicos del sector de la caza.

Ciudadanos Libres Unidos – CILUS considera que el gobierno castellano-manchego que o bien desconoce por completo la legislación europea sobre caza o simplemente la ignora interesadamente para favorecer a los influyentes lobbies de la caza.

Los aspectos más preocupantes de la nueva ley son métodos de caza salvajes, como son el uso de cepos, el permiso para matar perros y gatos, así como la limitación del uso público del monte para limitarlo exclusivamente al uso como cotos de caza.

La urgencia en la aprobación de dicha ley se explica por la cercanía del levantamiento de la veda, pero adolece de defectos de procedimiento que CILUS considera temerarios y que infringen normas superiores. Por ejemplo, aunque el Consejo Asesor de Medio Ambiente junto a la Consejera y al Director General de Montes y Espacios Naturales, Javier Gómez Elvira, asegurara que el texto pasaría por una segunda vuelta por el Consejo de Caza para evaluar los puntos a modificar tras el periodo de alegaciones que se abrió, no ha sido así, y el Consejo de Gobierno ha aprobado ya el anteproyecto.

CILUS recuerda que existen varias normativas comunitarias europeas e internacionales que establecen, por ejemplo, que “en lo que se refiere a la caza, la captura o muerte de aves […], los Estados miembros prohibirán el recurso a cualquier medio, instalación o método de captura o muerte masiva o no selectiva o que pudiera causar la desaparición local de una especie” (Art. 8 de la Directiva 79/409/CEE del Consejo relativa a la conservación de las aves silvestres) o que “prohíbe la utilización de todos los medios no selectivos, entre los que se incluyen los cepos, de captura o muerte para determinadas especies, si estas últimas se utilizan para la captura o el sacrificio a gran escala o de forma no selectiva” (Convenio de Berna de 19-09-1979 relativo a la conservación de la vida silvestre y del medio natural de Europa).











La limitación del uso de espacios públicos es, junto al desprecio manifiesto de la fauna castellano-manchega, otro punto de preocupación, ya que dicha ley también permite cerrar caminos, la caza con trampas, el cambio de modelo de la caza intensiva y comercial en cotos más cerrados y vallados, multas a cualquier distorsión de la actividad de la caza por parte de cualquier persona o prácticas masivas que atentan contra la seguridad no sólo de especies protegidas como el lince ibérico, sino contra la de las propias personas. Con ello se parece querer volver a prácticas más propias de tiempos cuando mandaban caciques y terratenientes en lugar de hacer accesibles los espacios naturales públicos a todos los ciudadanos.

Ciudadanos Libres Unidos – CILUS exige, por tanto, la retirada de la nueva Ley de Caza y que ésta sea sometida a los organismos competentes para evaluar los criterios en los que se fundamenta. Asimismo, deberá ser adaptada a la legislación comunitaria europea que hace prevalecer el bienestar de los animales frente a los intentos de practicar una caza comercial intensiva.

domingo, 11 de mayo de 2014

La Europa que quiere Ciudadanos Libres Unidos - Cilus



“Nos sentimos muy españoles, pero queremos otra España”. “Nos sentimos muy demócratas, pero queremos otra Democracia”. Lo mismo que decimos de España o de la democracia, podemos afirmar de Europa:  “Nos sentimos muy europeos, pero QUEREMOS OTRA EUROPA”.
Somos europeos por convicción pero también por necesidad. Por convicción, porque la Unión Europea ha logrado acabar con la eterna rivalidad entre Francia y Alemania y porque nos ha hecho ver a nuestros respectivos vecinos, en nuestro caso a los franceses y a los portugueses, como unos ciudadanos más, no como unos enemigos. La Unión Europea ha reforzado nuestra democracia y es una garantía de la misma. Europeos por necesidad, porque los países europeos por separado, no podremos hacer frente a la globalización.
Queremos la Europa de los ciudadanos, y no sólo la Europa de las mercancías y de los políticos.
Una Europa que no permanezca impasible viendo cómo se desmorona nuestro estado del bienestar y cómo aumentan las cifras de paro, sobre todo en algunos países de la Unión.
Una Europa que controle no sólo los atentados contra la libertad de mercado, sino, sobre todo, los atentados contra la democracia, contra los Derechos Humanos, Civiles y Ciudadanos.
Una Europa que participe más activamente en la regulación necesaria frente a los efectos no deseados de la globalización, más independiente frente a los grandes grupos de presión multinacionales y económicos.

QUEREMOS UNOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA

Responsabilizamos a las instituciones de la Unión Europea de que:
  1. Se han preocupado de crear un gran mercado pero no una verdadera Unión Social Política y Económica entre todos los ciudadanos.
  2. No han sabido controlar la deriva económica y financiera hacia la que se estaban dirigiendo algunos países de la Unión.
  3.  No han sido capaces de darse cuenta de que la unión monetaria, sin una unión económica y fiscal, podría originar muchos problemas, como así ha sido.
  4. A pesar de estar en peligro el estado social europeo, no se estén tomando con urgencia las medidas necesarias.
  5. Su política comercial está favoreciendo a las grandes empresas internacionales –muchas de ellas europeas-, mientras está perjudicando a las pequeñas y medianas empresas y a los trabajadores europeos. Se están desmantelando las fábricas de Europa para fabricar a precios abusivos en los países emergentes, practicando la injusticia social y ecológica.
  6. Está exigiendo austeridad a los países miembros cuando la Comisión y el Parlamento Europeo están despilfarrando el dinero de los ciudadanos:
    • ¿Son necesarias realmente las embajadas de la Unión Europea, mientras cada país y a veces cada una sus regiones mantienen las suyas propias?
    • ¿Son necesarios tantos intérpretes y traductores?
    • ¿Para qué sirven las oficinas del Parlamento Europeo y de la Comisión en las grandes ciudades de los países miembros cuando casi todo esto se puede hacer de una manera centralizada para todos ellos?
  1. Haya fronteras para las llamadas de teléfono dentro de la Unión y también para el precio de la prensa.

LA EUROPA QUE PROPONEMOS:
  1. Elección directa del Presidente de la Unión Europea, que deberácelebrarse el mismo día en todos los países de la Unión.
  2. Elección directa de la mitad de los eurodiputados en un solo colegio electoral que abarque toda la Unión Europea, en listas no bloqueadas, correspondiendo la otra mitad al resto de los países miembros.
  3. Creación de una auténtica Unión de Estados Europeos para todos aquellos estados miembros que así lo deseen y busquen una mayor integración. Aquellos estados que deseen seguir con la situación actual, constituirían un segundo grupo, pero ya no podrían frenar ni impedir que otros avanzaran hacia una mayor unión.
  4. Más Europa y menos nacionalismos tanto de los Estados como de sus regiones.
  5. Que las múltiples embajadas de los países miembros de la Unión Europea sean sustituidas por una única representación que sustituya a las mismas, que deberían quedar relegadas a delegaciones comerciales.
  6. Reducción del presupuesto de la UE destinado a traductores e intérpretes. Potenciación del uso de un idioma común en las instituciones comunitarias.
  7. Lucha contra la corrupción en la selección de los funcionarios, sobre todo de los altos cargos dentro de las Instituciones.
  8. Unas políticas comunes de toda la unión Europea para aquellos campos en los que las políticas nacionales de los Estados miembros se hayan mostrado ineficaces o insuficientes.
  9. Cuando sea necesario realizar un referéndum sobre cuestiones europeas, pedimos uno único a nivel de toda la Unión Europea, y no por separado en cada uno de los Estados miembros.
  10. Que la Unión Europea desempeñe un papel más activo y contribuya a una efectiva regulación mundial de la economía y de las finanzas. La falta de esta regulación está dejando a Europa con las manos atadas frente a los grandes poderes financieros multinacionales y los paraísos fiscales.
  11. Supresión de las oficinas del Parlamento Europeo y de la Comisión en los países miembros, centralizando sus servicios.
  12. Elaboración de mecanismos de defensa ante la ciberdelincuencia  y las intrusiones en los ordenadores privados.
  13. Revisión profunda de la política agrícola común y de la política de la pesca.
  14. Una Europa que se preocupe de forma más activa de los grandes problemas que afectan a los ciudadanos europeos, como por ejemplo la creación de empleo y la auténtica libre circulación de personas .
  15. Pedimos una unión no solo monetaria, sino también económica y fiscal.
  16. Legislación unificada en toda la Unión Europea en materia de energía y medio ambiente.
  17. Armonización de las políticas sanitarias y de investigación.


Celebraciones anacrónicas en una Europa unida


Como todos los años, hoy ha tenido lugar la celebración anual del fin de la Segunda Guerra Mundial con la victoria sobre Alemania, gobernada entonces por un régimen dictatorial de extrema izquierda nacionalista. Y ya van 69 años de celebraciones.

Todas estas celebraciones de guerras y ofensivas bélicas contra países que se suponen amigos y socios de los celebrantes en una Europa cada vez más unida, al menos formalmente, para crear una gran comunidad política y económica con libre movimiento de personas y mercancías entre los  veintiocho países miembros, resultan cada vez más anacrónicas. Incluso me atrevería a decir que son una ofensa más que un homenaje a los caídos o la proeza bélica.

No se trata de que se olviden determinados hechos históricos, sino de no reabrir viejas heridas, fomentando el resentimiento y el odio más que cultivar la memoria histórica para evitar que se repitan circunstancias que llevaron a las grandes guerras que no fueron más que destrucción de vidas humanas y patrimonios culturales, mientras que nunca sirvieron realmente para nada si comparamos situaciones anteriores y posteriores al empleo de la violencia bélica.

Especialmente destacan las celebraciones rusas en la Plaza Roja de Moscú, en un momento en el que la Federación Rusa pretende volver al imperialismo y a las malas maneras que ejercía desde 1801 y sobre todo durante los setenta y tres años de la dictadura comunista, con una demostración a la vieja usanza soviética del poder bélico.
Lo que se omite en todas estas celebraciones, a las que en los últimos años asiste siempre el gobierno alemán, para seguir humillándose y ser humillado por algo que hizo un régimen totalitario en tiempos ya remotos, es todo el sufrimiento del pueblo derrotado al tener que soportar los pillajes, los asaltos, las violaciones y crueldades, la tortura y el rapto, la expulsión de su territorio, la destrucción del patrimonio cultural por las tropas soviéticas, al igual que la destrucción masiva de ciudades indefensas por los británicos de gente que nada podía hacer para evitar la guerra y los demanes de sus dirigentes políticos. No son proezas dignas de celebraciones.

Por otra parte, los franceses, que iban de remolque, ya que no pintaron realmente nada al no disponer de ejército propio operativo en aquel momento, son los más interesados en recordar el día en que comenzaron a recuperar su independencia, pero no sin haber colaborado un tiempo y en una parte de Francia con los ocupadores nazis.

Sería mucho más útil celebrar hechos históricos que simbolizan el nexo de unión entre los europeos, su origen común y el carácter positivo de algunos acontecimientos que fueron todo menos el enfrentamiento entre pueblos.

En realidad se trata de un recalentamiento continuo del sentimiento de culpabilidad de unos y de triunfo de otros, de subrayar que unos son perdedores y otros vencedores, de actos de humillación y demostración de supremacía.

Obama ya dejó entrever su actitud cuando en plena campaña electoral estadounidense dio su discurso en Berlín, bajo la Columna de la Victoria. Su semblante sereno, de predicador americano, es engañoso y hace temer lo peor. EE.UU. quiere imponer a Europa cuál ha de ser la política europea y quién manda aquí.

En una Europa unida lo que no procede es celebrar acontecimientos que humillan a otros. En Europa, todos los países han tenido guerras entre sí, incluso estados alemanes se enfrentaron unos con otros por intereses territoriales. Si realmente se quiere llegar a crear unos Estados Unidos de Europa, lo que tiene que prevalecer son los valores comunes, la concordia entre los pueblos y la superación de resentimientos históricos.

Tal vez algunos países aún no han comprendido que ya no son ni deben ser hegemónicos,  mientras que otros dejaron de celebrar hace tiempo batallas contra países que hoy son amigos y socios. Un sentimiento europeo tiene que partir de una nueva forma de pensar y de actuar sin quedar anclado en un pasado ya remoto que la mayoría de las nuevas generaciones apenas conocen de los libros y de la televisión ni pueden entender. El mundo nunca cambiará siguiendo viejos esquemas de potencias mundiales o continentales y países subordinados.

Las conmemoraciones casposas de hazañas bélicas como la del 9 de mayo deben cesar. Necesitamos una política nueva, necesitamos políticos nuevos. El mundo ha cambiado, pero los políticos siguen con una mentalidad del siglo XIX, con intereses geopolíticos caducos e inmovilistas. Los actos del 9 de mayo se organizaron -como se pudo ver en la televisión- para un público selecto, decorado con veteranos de guerra luciendo medallas, que en 1945 debían haber sido muy jovencitos. Es el mundo particular en el que viven los  gobernantes, lejos de los ciudadanos a los que hacen pagar las facturas. ¿Es esa la Europa que queremos?

Cilus - Ciudadanos Libres Unidos quiere otra Europa.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 al Parlamento Europeo

martes, 29 de abril de 2014

Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) se presenta a las elecciones europeas

Son los primeros comicios en los que participa Cilus desde su fundación en 2012

Madrid, 28 de abril de 2014.Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) ha conseguido reunir los avales de cargos electos necesarios para presentarse a las elecciones europeas de este año.

Serán los primeros comicios electorales en los que participa desde que se fundara el partido en 2012. Para el partido significa un éxito que con una estructura aún pequeña haya logrado cumplir uno de sus principios fundamentales: participar en todas las elecciones.

Cabeza de lista es Félix de la Fuente Pascual, representante de Cilus en Cataluña y con una trayectoria europea única: el primer funcionario español por oposición en el Parlamento Europeo y de los pocos canditados – si no el único- que tiene publicaciones sobre la Unión Europea. En caso de resultar elegido, podrá defender con más eficacia los intereses de los ciudadanos en Europa. Porque uno de los lemas del partido es “Por una Europa de los ciudadanos”.

El segundo puesto de la lista lo ocupa Pedro Schwenzer, ciudadano alemán afincado en España desde 1979, Cilus es, por tanto, el único partido español que lleva en los primeros puestos de sus lista a un ciudadano comunitario perfectamente integrado en la sociedad española, algo que es bastante más habitual en otros países de la UE. Los dos primeros de la lista son traductores jurados de alemán y hablan varios idiomas.

Tercer candidato es Inmaculada Trugillo, de la Agrupación de Málaga, incansable luchadora por los intereses ciudadanos y principal promotora del partido en 2012.

Todos los candidatos se eligieron por elecciones primarias entre todos los afiliados. Cilus es el único partido de España que tiene estrictamente prohibida la designación de candidatos a dedo, desde el primer puesto hasta el último. Sólo en caso de no haber afiliados suficientes que participan en las primarias, es el Consejo General del partido el que decide sobre la cobertura de las vacantes posiciones. Las únicas variaciones que puede haber son las impuestas por la ley de paridad. De esta forma se asegura que sean realmente los afiliados del partido los que acceden a los primeros puestos de las listas electorales, porque los nombramientos a dedo por consideraciones mediáticas constituyen un desprecio hacia la militancia que a veces se deja la piel en las campañas electorales.

Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) es un partido aún pequeño, pero considera importante poder estar presente en todas las elecciones para ofrecer una verdadera alternativa ciudadana de regeneración política.


Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) apuesta por una Europa de los ciudadanosmás democrática y que vele por los intereses de los ciudadanos. El Parlamento Europeo debe convertirse en un órgano que elija a los dirigentes de la UE y controle todos los organismos europeos.